lunes, 1 de septiembre de 2014

Revolucionando la Economía, por Raúl Vergara Arias @Rau1Vergara

Revolucionando la Economía, por Raúl Vergara Arias



Toda ciencia descansa sobre una serie de pilares que sostienen el andamiaje de dicha disciplina. Éstos pueden ser ideas clave, una cierta metodología o supuestos básicos. Sin embargo, en ocasiones hay descubrimientos revolucionarios que sacuden  las bases sacrosantas del conocimiento humano, que llegan incluso a derrumbarse y a tener que ser reemplazadas por otras nuevas. Pensemos en el caso de la Física, que fue puesta de cabeza cuando la Teoría de la Relatividad de Einstein demostró que las leyes de Newton no eran universales, o en la Biología una vez que Darwin resolvió el enigma del origen de las especies.

En ambas ocasiones resultó ser que mucho de lo que se creía saber a ciencia cierta era falso, por lo que hubo la necesidad de generar toda una nueva serie de conceptos y métodos con los cuales estudiar la realidad. Podríamos seguir enlistando casos similares en los distintos campos del saber humano, pero basta saber que a toda ciencia le han llegado coyunturas drásticas en las que debe replantear sus bases. La Economía no es la excepción, actualmente han aparecido una serie de hallazgos recientes que desafían muchos de los supuestos básicos que los economistas han utilizado durante casi un siglo para estudiar una infinidad de actividades humanas.

Ahora bien, esta revolución no se está gestando dentro del establishment  de la Economía, sino desde fuera. Especialmente de dos ciencias muy experimentales y que han tenido un gran desarrollo en los últimos años: las Neurociencias y la Psicología. Quienes enarbolan este nuevo cambio enarbolan como bandera el cuestionamiento de los supuestos que hace la Economía tradicional sobre el comportamiento de los agentes económicos (personas, empresas y gobierno). Según el paradigma que ha dominado esta ciencia por décadas, los humanos son seres racionales que toman decisiones óptimas para maximizar su utilidad a través del tiempo, las empresas participan en mercados competitivos con información perfecta y el gobierno cumple el rol de “planificador central benevolente”, cuya única misión es maximizar el bienestar de todos los miembros de la sociedad ¿Se les hace a ustedes parecido al mundo real? A la nueva corriente de economistas tampoco.

La necesidad de un cambio en los preceptos básicos de la Economía se hizo especialmente evidente tras la reciente crisis financiera de 2009, tras la cual, los modelos económicos tradicionales acapararon los reflectores, generalmente por su completa inutilidad al momento de predecirla. Podríamos pensar que predecir el futuro es un asunto difícil y que no debemos ser tan duros con unos métodos que no logran descifrar lo que pasará después; no obstante, la corriente mainstream de la Economía también ha fracasado en encontrar un rumbo para retomar la senda del crecimiento y sobre todo para lograr un mayor entendimiento de cómo funcionan en realidad los mercados financieros que permita prevenir futuros colapsos.

Ante esto, muchos apuntan a que lo que se necesita no es intentar perfeccionar y ajustar los modelos, sino replantear las bases del comportamiento humano en las que se fundan. Hoy en día, los avances científicos han permitido estudiar el cerebro con un nivel de profundidad que era impensable hace menos de dos décadas; y esto ha dado pie para conocer que el proceso de toma de decisiones de las personas dista mucho de ser el análisis frío y racional que suponía la Economía. Los avances en Neuroeconomía apuntan a que el funcionamiento de distintas estructuras cerebrales nos hacen proclives a cometer errores de autocontrol o de evaluación de riesgos, al mismo tiempo la mayoría de nuestras decisiones no son tomadas de forma consciente y deliberada sino que son en gran parte fruto de procesos neuronales de los que no nos percatamos.

Por otro lado, la Economía Conductual está menos interesada en el aspecto orgánico y neuronal del comportamiento y basa su análisis en la conducción de experimentos en los que se pide a los participantes que realicen ciertas actividades o “juegos” con el objetivo de descubrir cómo se comportan en realidad las personas en distintos ambientes, tanto en el mercado, las relaciones sociales, o con ellas mismas. A diferencia de la Neuroeconomía, la Economía Conductual no estudia la manera en que el cerebro toma decisiones, sino que establece cuál es  nuestro comportamiento externo y  nuestra forma de decidir; además de estudiar las implicaciones de sus hallazgos para la Teoría Económica.


Mirando a futuro podemos esperar que estas nuevas ramas del saber continúen fusionándose con el tronco principal de la Economía. En los últimos años, dos científicos especializados en estos rubros han sido premiados con el Nobel de Economía: Daniel Kanheman, padre de la Economía Conductual, en 2002 y Robert Shiller el año pasado. Esto es algo muy positivo para la ciencia económica, pues el contar con bases más creíbles desde las cuales estudiar los procesos humanos y adoptar metodologías experimentales en su análisis permitirán que la llamada “reina de las ciencias sociales” genere más conocimiento útil en beneficio de la sociedad.


                                                                      



RINCÓN ECONÓMICO, por Raúl Vergara Arias
Economía
5º Semestre
Twitter:@Rau1Vergara















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