martes, 26 de agosto de 2014

¿Subir el salario mínimo? por Raúl Vergara Arias @Rau1Vergara

                                                 ¿Subir el salario mínimo?
por Raúl Vergara Arias @Rau1Vergara

En estas fechas se ha hablado de un tema que muchas veces se pasa por alto, que es el de los salarios mínimos. Por un lado el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, ha propuesto que en el Distrito Federal el salario mínimo aumente de 67 a 80 pesos, además Gustavo Madero, presidente del PAN, pidió que se someta a consulta popular el tema, sugiriendo que el salario mínimo debería situarse un una cifra cercana a los 200 pesos; poco después el presidente del PRD declaró que si ha de cubrirse el mandato constitucional de que el salario mínimo debe ser suficiente para cubrir la canasta básica además de los gastos de educación y vivienda de una familia, éste debería situarse en casi 548 pesos diarios.

Es evidente el hecho de que la principal motivación detrás de todas estas propuestas es eminentemente electoral, a final de cuentas ofrecerle más dinero a la gente siempre será una bandera que gane votos. No obstante, aunque de primera vista pareciera obvio, el argumento de que aumentar el salario tendrá un efecto primordialmente positivo en la economía es bastante ambiguo en la vida real.

De entrada se tiene que tomar en cuenta la Ley de la Demanda que es uno de los pilares sobre los que descansa la ciencia económica y que establece que el aumento en el precio de un bien, se trate de pizza, automóviles, galletas de chocolate o trabajadores, traerá como consecuencia una disminución en la demanda del mismo. Puesto de otra forma, si se aumenta el precio de contratar a un empleado, las empresas preferirán contratar a menos empleados. Visto de este modo, el salario mínimo sólo puede generar desempleo o no hacer nada: si se fija en un punto superior al que determina el mercado, se dejará sin trabajo a personas dispuestas a realizarlo, si se fija por debajo no tiene ningún efecto pues de todos modos nadie trabajaría por ese sueldo. Además debemos recordar que si el gobierno ordena que suban los salarios por decreto, si no hay un aumento equivalente en la productividad de los trabajadores, lo más probable es que esto se traduzca en presiones inflacionarias pues la mano de obra es un insumo que está presente en casi todo lo que consumimos y al aumentar el precio de los insumos de un bien, es bastante probable que aumente el precio final del mismo.

Otra de las preocupaciones que despierta el posible aumento del salario mínimo es el impacto que pueda tener en las PYMEs que es donde labora la mayoría de los trabajadores que ganan salarios mínimos. Se cree que si se concreta el aumento de estos, una gran cantidad de pequeñas empresas no puedan absorber los costos y prefieran contratar a sus trabajadores de manera informal, dándole así la vuelta a la legislación, o de lo contrario enfrenten la quiebra.

Sin embargo, existen algunas evidencias de que cuando el salario mínimo está muy por debajo del salario medio y no hay muchas personas que lo perciban, los efectos perjudiciales relacionados con su alza son bajos e incluso puede haber beneficios en el sentido de estimular el mercado interno y aumentar el poder de compra de los trabajadores. En cierta forma este podría ser el caso de México, sólo el 13.7% de la población ocupada gana el salario mínimo, por lo que no sería tan grande la cantidad de empleadores que tendrían que hacer frente al alza, aunado a esto, un fortalecimiento del mercado interno podría ser muy benéfico para la economía nacional. No obstante, para no inducir desequilibrios en la economía, el aumento del salario mínimo debe ser bastante moderado, mucho más cercano a los 80 pesos que propone Mancera y no a los 200 de Madero, que seguramente causarían más mal que bien.


Es positivo que se discuta el tema del salario mínimo, pero se debe tener en cuenta que la mayor parte de los estudios apuntan a que las alzas grandes son más nocivas que benéficas y que la economía es una ciencia del mundo posible, no del ideal. Por ello, el invocar conceptos como “salario justo” (lo que sea que eso signifique) o basar la propuesta en lo que cierta ideología o actor político considera que los trabajadores deberían ganar de acuerdo a su visión personal del mundo nos llevará a tomar decisiones que probablemente perjudiquen a aquellos a quienes se pretende ayudar.



RINCÓN ECONÓMICO, por Raúl Vergara Arias
Economía
4º Semestre
Twitter:@Rau1Vergara

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